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El Angel Caido

ENTREGA II

 

LOBOS.
 

 

By Lexa Miky-

 

Nevaba fuertemente, y el viento mecía los arboles con fuerza, de forma tan brutal que volaban sus ramas.... aquella noche, podía sentir la nieve como pequeñas cuchillas que rozaban mi piel y parecían congelar mi alma en medio del paisaje monocromo, puro, sin manchas, tan blanco, tan pacífico, de no ser por el atemorizante silbido del viento frio que calaba los huesos. Era a cada paso de mis pies el silbido más intenso, más lúgubre, más profundo... eran aullidos de lobos... en estas tierras es común verlos, escucharlos, pero aquella vez fue diferente... yo en medio de aquel lugar, en medio de la nada sentía miedo... miedo a la fría y voraz muerte que parecía susurrar a mis espaldas.


Lobos... aparecieron todos, miles de lobos, el paisaje no era más níveo, eran ellos una gran mancha gris de ojos encandilados ¡¡¡dios!!! Yo una minúscula mujer de pequeños brazos, pequeñas piernas, de tan solo diecinueve inviernos, pensé ver ese día mi fin... sin un leño a la mano, sin ningún tipo de defensa...no pude hacer más que gritar hasta perder la conciencia... allí es donde todo se hace difuso... donde los lobos dejan de ser lobos... toman forma humana, donde aparece ella reclamando mi alma, magullándome el corazón... recuerdo su voz aquel día, mas prepotente y agreste que de costumbre…


- Dejadla, ella me pertenece...


Me tenía en sus brazos y su actitud feroz los hizo esparcirse en medio de la blanca espesura... ellos la respetan...


Yo le pertenezco, soy un garabato de su colección de garabatos...


Todos ellos eran demonios, he aprendido que toman diferentes formas... en estos lugares fríos, aquí en las grandes montañas bálticas suelen ser lobos o cuervos... suelen vigilar todo el tiempo las ornias y legiones de los demonios menores... ellos suelen llamar a Eila diosa de los vientos o hija de “lilit”.


Es un lobo solitario, que marcó mi corazón... llevo su marca en mi piel, a cambio de esta vida terrena, perdonará mi alma...


- ten esto presente, Arlana: “Los demonios solo buscan tomar almas, destruir cuerpos, para que sufran a su placer… y esclavizarlos”…

 

 



By Lexa Miky-

El jardín de la carne

By Mae Roque

 

El frió metiéndose en el cuerpo desnudo me provoca la sensación de desamparo, como el alcohol del último vaso. Ambos recuerdan el abismo y yo lanzándome a él para buscar los límites, el vacío llenándome.

 

El cuerpo ha sido destinado para hundirse, amanecer en camas desconocidas con mujeres también desconocidas, que hacen un esfuerzo por limpiarme de abismos anteriores, mientras yo permanezco con los ojos abiertos a otro lugar y otras manos que temblaban al tiempo de dibujarme un alma.

 

El frío me recuerda que he sido el loco poseso, el irreconocible llegado que se alza delante de ti dejando un beso entre el pelo y la espalda de otro-cuerpo-tuyo que se estremece a pesar del dibujo de las manos.

 

El cuerpo-otro y el poseso llegado tienen la complicidad.

 

 

El poseso toma una flor y te lame con sus pétalos, lengua y flor confundiéndose. Te penetraba  a intervalos y el tallo-pené-flor se va agrandando infinitamente. El pétalo-lengua te desnuda y las manos-tuyas siguen dibujando el alma poseída lejos del lugar donde el tallo-pené-flor juega  sobre tu cuerpo-otro. Este se retuerce, jadea, se quema, estalla quemándose y el pétalo-lengua, ahora con dientes; te muerde las nalgas; saborea las pequeñas gotas de sudor que se acumulan en el pubis. La punta de la lengua se divierte hurgando entre los labios húmedos. El pétalo  queda expectante, observa con envidia los líquidos, cada vez más abundantes. Mientras el tallo-pené-flor cumplía el mandato agonizante de tu boca: ¡Tengo sed!, y te doy mi saliva, la humedad de mi sexo. El pétalo-lengua también te penetraba, se clava en tu vientre hasta el fondo. – Si paras te mato-, y el pétalo-lengua sonríe enajenado, tragándose los líquidos del cuerpo-tuyo-otro.

 

Las uñas clavadas en la espalda del poseso es casi un ritual comunicativa para decirme que te gusta. Tu vagina hirviente gotea y se estremece la aparente tranquilidad de la noche.

 

- Dámela-, dice el pétalo-lengua que te muerde y el tallo-pené-flor va escapando, muy despacio, pegajoso  de entre tus piernas.

 

En mi piel arremetida por dientes, uñas y sudor termina por calmarse la tormenta.

 

Todos los líquidos convergen.

 

Después de un rato el frío  vuelve a imponer su presencia punzante. Vuelven a tentarme los abismos, sus límites. El cuerpo ha sido destinado para hundirse y caigo, irremediablemente, cuando los pedazos regados de una flor comienzan a germinar sobre la cama. 

 

 

 

sáb

03

sep

2011

Lady In Red

By Angie Blue

(@AngieBlue)

 

Nota: Léase lentamente, degustando cada signo de puntuación… de preferencia con una copa de vino como compañía.

 

 

   …La luz entra por la ventana y acaricia su rostro; sus cabellos negros caen a través de sus hombros expuestos y los lunares de su regazo hasta descansar delicadamente sobre la forma de sus senos. Yo les miro envidiosa, ansiosa del contacto con su piel blanca de insomnio, esa piel que transpira suavidad. Me detengo en cada hebra. Ignorar el mínimo detalle de su belleza sería un crimen.

 

   Su mirada coqueta colorea mis mejillas y suscita pensamientos lujuriosos; y la invento en mi idea del amor, en sobras de quimeras y promesas… y me pertenece en la penumbra  de un instante onírico; mientras, una sonrisa venenosa brota minuciosa en su semblante y su boquita coloreada habla sobre su novia… examina curiosa mi reacción; buscando, tal vez, un vislumbro de celos. Yo me muestro tranquila, impasible y le hablo de poesía, del azul de mis historias, de mis obsesiones. Ella me escucha hipnotizada, entregada al sonido de mi voz, sentada a escasos centímetros que acorta considerablemente ante cualquier nimia excusa.

 

   Mi campo visual se reduce a su silueta abrazada por un traje de seda carmesí, escotado, a la altura del delirio, desdibujo sus piernas descubiertas, respiro la imagen ante mí y aprieto un poco los labios para evitar que se separen; el ligero placer anula los detalles. Y me suspendo allí, aferrada a esa visión, esbozando fábulas que inmortalicen su perfección. Ella nota mi fijación y con mirada sugestiva descruza lentamente las piernas, entreabriendo los muslos; mis ojos la siguen intrigados, el roce de sus dedos juguetones en mi brazo, sin llegar apenas a tocarme y su cercanía embriagante de pétalo vivo fragiliza al quiebre mis esquemas. Su voz en mi oído destruye el último fragmento de lucidez cuando me dice en susurros que esta noche desapareceré de sus pendientes a cualquier precio…

 


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sáb

27

ago

2011

Cosas Que Mi Novio No Soporta de Mí

By Kelly Fernández (@kepaty)

 

Mi novio y yo llevamos juntos un año, el hombre me adora y vive para hacerme feliz. Sin embargo sé que hay cosas de mí que simplemente no soporta. Es estoica la manera como cuenta hasta diez y termina ignorando sus deseos de mandarme a callar o irse corriendo.

 

A continuación las menciono: 

 

Mi mal genio,

mis ideas socialistas,

que me chupe el dedo,

que acueste a mi perra en la cama,

que me preocupen más los animales que la gente,

que viva diciendo cuan insoportable es su sobrino,

que pelee tanto con mi papá,

que le diga “niño rico sin los pies en la tierra”,

mi profundo desprecio por el catolicismo,

que deje la toalla mojada arriba de la cama,

que tenga hambre todo el tiempo… y encima moleste para comer,

que diga palabrotas,

que diga que voy a bailar sobre la tumba de Uribe,

que me queje tanto cuando hace calor… y cuando hace frio,

que no me guste caminar,

que prefiera los paseos de playa con todo confort a los ecológicos,

que quiera ayudar a todo el mundo,

que todas las semanas empiece una dieta nueva,

que me guste tanto el vallenato,

que me guste tanto la rumba,

que viva pendiente del blackberry,

que coma en la cama,

que salga de rumba justo cuando él está de viaje

y que me guste Nurse Jackie.

 

Sí, la lista es un poco larga y no pareciera entonces que él no la pasara muy bien conmigo, pero precisamente con él aprendí que el amor no es perfecto. Así que cada sonrisa que le doy, mi apoyo  y hacerlo reír es suficiente para olvidar que soy una amargada de mierda y encima, con ideas socialistas.

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vie

12

ago

2011

Mi Primera Vez

By Anyelin Pérez (@AnyelinPerez)

 

La primera vez que vi una estrella fugaz fue en diciembre de 2001, acompañada de mi primo favorito; hablábamos y escuchábamos música en mi discman, escondidos en algún rincón del patio escapando de las trivialidades de nuestra familia, fue sobrecogedor y admito que demasiado romántico para la compañía.

 

Hacía años que pasaba algunas noches mirando el cielo, aprendiendo a ubicar constelaciones, memorizando qué planetas se veían según la época del año, era mi inspiración, todo venía de allí; mi madre no me dejaba ir a las observaciones por todos sus prejuicios religiosos y yo había leído tantas historias y visto tantas veces Wish Upon a Star que era imperativo para mí ver una estrella fugaz, pero no había tenido la suerte; así que aquella noche de diciembre disfruté cada µsegundo en el que ese haz de luz atravesó un pedacito de cielo. Confieso que pedí un deseo, no porque creyera que se cumpliría, sino haciendo honor a la fantasía. Fui feliz, creo que mis ojos cafés brillaban más esa noche que cualquiera de las luces dentro de la casa.

 

Casi 10 años después he visto muchas más, y aún se me acelera el corazón, me brillan los ojos y siento una compulsión infantil de pedir un deseo.

 

 

***

 

 

La primera vez que recuerdo ver la esfera redonda de nuestro cielo tendría algunos 3 años, supe que la quería para mí, mi madre la llamaba Luna, pero yo sabía que esa no era la luna, pues no tenía ojos, ni nariz, ni boca como en mis libros de cuentos; le dije entonces a mi padre que la quería y me dijo que me la compraría, pero no lo hacía.

 

Pensé entonces en ir a buscarla, pero siempre me mandaban a dormir y al despertar ya no estaba; y cuando aparecía otra vez siempre era en un lugar diferente; es más, se movía durante la noche, así que nunca sabía exactamente dónde encontrarla; eso me irritaba. Una tarde noté que mi anhelado juguete cada vez era más pequeño y perdía su forma redonda hasta que, finalmente, un día desapareció, fue mi primer sueño roto y me persiguió durante años.

 

...

 

Esta noche la luz de la luna llena, que a tantos enamorados y melancólicos inspira, es considerada por muchos, contaminación; la observación de Las Perseidas, la lluvia de meteoros más conocida, que cada año nos deleita con cientos de estrellas fugaces se verá afectada por la claridad del cielo de luna llena… Si fuese griega, probablemente pensaría una historia en la que Perseo, luego de vencer a Medusa, ebrio en su ego, desafió a la Luna y terminó llorando lagrimas invisibles.

 

Antes de regresar a casa esta noche, regálate una mirada al cielo, si no tienes la suerte de alcanzar a ver una estrella fugaz, la luna llena, como todos los meses, sonreirá para saludarte.

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vie

05

ago

2011

Lluvia de Julio

By Angie Blue (@_AngieBlue)

 

Vivo en la realidad solo cuando mis obligaciones laborales lo exigen, el resto del tiempo habito un escenario diferente, no es que esté en las nubes, yo creé mi propio universo, uno azul violeta como los sueños, donde es seguro, donde me enamoro del amor, donde yo escribo la historia, donde los dioses son Joss Whedon y Fito Páez, donde la gente habla mi idioma, donde la lluvia embellece la ciudad en lugar de envolverla en un caos momentáneo, donde la brisa orquesta sonidos de rock para el deleite de los árboles y de los transeúntes, donde las noches siempre tienen cielo de octubre, donde las chicas son lindas y saben expresarse, donde los chicos tienen ojos negros y un look descuidado, donde el tiempo no tiene pasado, donde las historias lo son todo.

 

Aquel martes de Julio, desperté, como siempre, a eso de las 6 de la mañana, me estiré y salí al balcón a recibir la primera impresión del día, respiré profundo sintiendo cómo a medida que expandía el pecho la mañana me invadía con su energía, regresé al cuarto y escuché Lady Blue mientras organizaba mi día, habría sido un día más de no ser porque luego del trabajo iría por los tickets para el estreno de Harry Potter el siguiente viernes.

 

Es juguetón el tiempo, e imperioso y transcurrió muy lento aquel día, pero la lluvia compensó, la lluvia siempre me inspira, me refresca y me hace sonreír. Finalmente me encontraba en la fila del cine para hacerme de los tiquetes, escogí los puestos más centrales que estaban disponibles y con una sensación de satisfacción me dispuse a ir a casa.

 

Mientras esperaba el bus, cruzó por mi cabeza la idea de caminar hasta el centro comercial para ir a la librería, eran solo unas cuadras, una voz femenina me distrajo del dilema,

 

- Te gustan las atracciones, dijo la chica.

- umm si normal, respondí sin prestar mucha atención y con la vista fija en la distancia.

- Te invito al Parque de Diversiones que recién llega a la ciudad, hay muchas atracciones para disfrutar con tus amigos, tu novio… Me dijo la chica extendiéndome la publicidad.

- Gracias, respondí aún sin prestar mucha atención. Recibí el papel y lo guardé en el bolso por amabilidad. Lo botaría luego.

- Esto está muy solo, nunca voy a terminar, debí quedarme en Buenavista. Volvió a hablar la chica. Sonreí por educación.

- ¿Qué crees que debo hacer? Noté ahora sí la insistencia y por primera vez la miré, la chica vestía jeans y una camiseta blanca, pero la sonrisa radiante que me regaló iluminaba más que su blusa, más que la poca luz que disfraza un día nublado, más que mis ojos hipnotizados al verla. Tuve que recordarme respirar mientras trataba de encontrar alguna palabra para responder, cualquier palabra Angie; luego de un momento demasiado largo y mi cara completamente sonrojada, respondí:

- Si te decides a ir, te acompaño, quiero ir a la librería.

La sonrisa fue esta vez mayor, mis piernas temblaron y me pregunté si sería capaz de caminar sin tropezarme.

- Entonces vamos, me dijo con voz decidida.

 

Algunas personas son diáfanas para mí, puedo casi leer sus sentimientos. No podía saber qué pensaba o qué haría o diría, pero podía notar, casi que oler que, al igual que yo, no deseaba estar en ningún otro lugar, caminamos en silencio unos minutos, solo sintiéndonos en compañía y con alguna que otra mirada furtiva.

 

Fue ella quien rompió el silencio.

 

- Disculpa, pero siento que, que estamos en la misma onda, que compartimos un algo, qué música escuchas?

Wow, un punto para ella, la música es importante.

- Rock, más que todo en español, ese rock-pop de los 80’s principios de los 90’s.

- Si, es muy bueno. Yo escucho electrónica, me encanta y es lo que mejor bailo. Me dijo con una sonrisa lo más de coqueta.

 

¿Era su manera de decirme que le gustan las chicas y que su gaydar le estaba diciendo que a mí también o simplemente era su búsqueda de ese parentesco psíquico y espiritual que necesitamos? Preferí cambiar de tema

 

- ¿Hasta qué hora trabajas? Le dije.

- Tengo que terminar de repartir esto y volver a reportarme y por mis cosas.

 

Para este momento ya habían empezado a caer gotas de lluvia, cada vez que nuestras miradas se encontraban, ella sonreía y yo tropezaba con algo, era un pequeño milagro su sonrisa, iluminaba más que los relámpagos que ahora irrumpían el cielo. La lluvia cada vez más fuerte nos obligó a refugiarnos, yo me senté al lado de unos matorrales, ella se recostó en la pared. Recogí una pequeña flor roja del suelo para jugar con ella mientras pasaba la lluvia, pero ella me miró con ojos soñadores y esperando que fuese para ella, incapaz de matar su ilusión extendí mi brazo y le ofrecí la flor con una tímida sonrisa.

 

- Gracias. Fue todo lo que dijo, miró la flor fijamente durante varios minutos abstraída en ella, yo escuchaba la lluvia y extrañaba su sonrisa, su sonido edulcorado me impregnaba de torpeza, pero relajaba mis tensiones, ya no sabía sentirme bien sin verla. Si ella reía yo vivía, era felicidad su risa.

 

Con mirada vespertina descansó sus ojos en mí, como si saliera de un sueño y me dijo:

 

- Me divierte mucho la manera en la que pretendes predecir mis pensamientos.

- Mi cel está muerto, no hay mucho que hacer mientras pasa la lluvia y es casi que imposible para mí estar sin hacer nada. Respondí mientras una gran mancha roja coloreaba mis mejillas.

 

Ella se sentó a mi lado, intoxicantemente cerca, y me habló, me contó acerca de su madre enferma, de las fresas, del trabajo, de sus zapatos, de la lluvia, de la ciudad, ella habló y yo escuchaba. Yo escuchaba y veía cómo todas las noches, esas de cielo de octubre, todos los versos, todas las caricias, todas las canciones venían desde lo etéreo a refugiarse en sus labios, cuando preguntaba algo yo respondía con las pocas palabras que sobraban al mundo, de las que ella aún no se había apoderado y a medida que las decía iban directo a ocultarse en sus labios, esos labios rosados que enmarcaban su sonrisa celestial.

 

Ella me examinaba, notaba mi angustia y sonreía perversa y se acercaba más, agradecí a la lluvia por no permitirme sentir su olor, o eso creí, seguramente ella olía a lluvia, a amanecer lluvioso, a cielo de octubre antes de una tormenta. Ella se acercaba y hablaba en susurros, sus palabras se introducían lentamente en mis oídos y yo quería coger sus palabras en el aire y metérmelas en la boca para recuperarlas, pero todo se desvanecía, todo menos ella, sentada a mi lado, se sentía absoluto, ¿cómo sería besarla?

 

No, no es posible, yo la sabía intangible… sabía que nunca atravesaría la grieta, que seguiría de largo.

 

La certeza fue la mano que arrugó mi corazón y lo tiró a la basura; una lágrima se asomó en mi ojo izquierdo, el que ella no alcanzaba a ver y mientras, presa de la gravedad, bajaba lentamente por mi mejilla entendí su génesis, ella sonreía y con su sonrisa me decía que estaba dispuesta a concederlo todo, pero es que eso era todo, no había nada detrás de sus ventanas cerradas, ella era una juguetona ironía, una broma del peor gusto, estaba destinada a alimentar la utopía de una figura lejana volando en un cielo oscuro, sentí el tiempo agotarse y descubrí todo mi léxico y mi lírica allí, justo donde se guardan siempre, todo había sido una ilusión, mis palabras me pertenecían y su figura se hizo tan pequeña que yo parecía inalcanzable, me quedé impasible hasta que habían pasado algunos segundos y vi que la vida era diferente ya, una vida sin ella y su sonrisa y un eco ensordeció mis ideas

 

…el amor es eterno mientras dura.

 

Con un gesto de serenidad me levanté y le di la espalda y caminé hacia el sur, como siempre, en medio de los arbustos regados por la lluvia y respiré el nuevo aire e intentaba con torpeza que mi mente encajara dentro de mí, dentro de lo oculto, de lo deseado, de lo efímero, de lo olvidado, de lo perdido, de lo rechazado, dentro de lo soñado y lo abandonado, miré las gotas de lluvia que sobrevivían en el aire y en cada una de ellas se dibujaban los colores y recordé su risa, di media vuelta y la vi allí empotrada en el mismo sitio, con la razón nublada y divagando entre sus miedos, entre su incomprensión, sin la oportunidad siquiera de decir adiós.

 


No hubo más lágrimas, caminé taciturna hasta llegar a casa, puse música y me tiré en la cama a mirar las estrellas ridículamente pegadas bajo las láminas del techo, inmersa otra vez en el universo azul violeta y el quimérico verso apoderándose de mis neuronas

 

“Amor, amor… ¿dónde oí esa palabra antes?

 

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vie

29

jul

2011

Plagio

By Angie Blue (@_AngieBlue)

 

Hace unos meses escuché a un poeta barranquillero declamar una poesía que me encantó, pero me distraje hablando con mis amigos y el poeta se fue y no pude preguntarle si era posible conseguirla por algún medio, impresa, internet, si él me la daba, como fuese... Unos días después tomé la idea de este poeta y escribí el poema desde mis propias vivencias, si algún día consigo el original, prometo dejarselos por aquí también.

 

 

En el principio de los tiempos fue Cristina, intelectual, hermosa y eterna Cristina.

Después Ishtar, con su mirada perdida y enamorada hasta de mis imperfecciones,

Siguió J, OMG, qué sensualidad!!!

Pero no es de ellas de quienes quiero hablarles.

Tampoco de Gabriela quien me dejó desnuda en mi cama y sin forma de contactarle,

Ni de Carolina a quien nunca le dije lo que sentía.

No les hablaré de mi madre o de mi abuela quienes todavía esperan que conozca mi príncipe azul,

Ni de mi sobrina, pero ya que la menciono, ella sacó las mismas manos y sonrisa torcida de su tía;

No les hablaré de mi amor platónico Ingrid a quien leo para iniciar mis días.

Escribirle a la mujer es fácil cuando se trata de Angelina Jolie con sus labios perfectos

O de Rudy Rodríguez con su rostro angelical y larga cabellera,

Pero tampoco es de ellas de quienes quiero hablarles.

Ni de las Achele quienes me han devuelto el interés en tonterías de farándula

Yo estoy escribiendo a las demás,

A la vecina gorda y chismosa de la esquina,

A la celosa, la mentirosa, la solterona,

A la stripper, postpago, prepago, cliente cuenta-control.

Yo quiero escribirle a la madre soltera que cree que ya estará sola siempre,

A la que se chupa el dedo y se siente inconforme con su cuerpo,

A la que se roba los vasos cerveceros de los bares,

A la que regaña a los niños de la cuadra por jugar en su terraza.

Yo le escribo hoy a la que engaña, a la impulsiva,

A la amiga que desea ser amante,

A la que no ascendieron en el trabajo,

A la que se deja pegar por algún monstruo marido,

A la que vuelve una y otra vez a la misma historia y espera un final diferente.

Y a las lesbianas, claro!

Cómo quiero a las lesbianas

(Las que me quieren y las que no)

Qué buen gusto tenemos las lesbianas!

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mar

26

jul

2011

Visibilizar

By Angie Blue (@_AngieBlue)

 

Mis amigas, me preguntaban el sábado que si no me parecía que había dado muchos detalles en mi escrito, refiriéndose específicamente a mi declaración como lesbiana, me preguntaban que si estaba dispuesta a afrontar los riesgos que conllevaba haber publicado tanto, que si mi familia lo leía, etc. Ellas son heteros y no entendían por qué decirlo, por qué ahora, por qué no esperar hasta que aparezca una chica que me haga sentir que quiero estar con ella por lo que quede de vida o algo por el estilo… para ellas y para todas esas chicas lesbianas que solo aceptan abiertamente su condición de tales cuando se sienten seguras al interior de un bar o una reunión gay, mi respuesta es esta:

 

Hace ya algunos años que acepté que me gustan las chicas, pero solo hasta hace unos meses entré en el conflicto de entender qué significa eso en mi vida y cada vez que alguien me preguntaba ¿eres bi o les? Yo entraba en seseo, no tenía ni idea de qué responder y me escondía bajo el cliché de: ¿qué importan las etiquetas? Pero luego @idiaz me dijo esto:

 

Yo pienso que lo importante con esto de las etiquetas es escoger la que más nos gusta y definirla a nuestro modo. Yo creo que la razón por la que nos preguntamos tanto “Que eres?” una a la otra, es que estamos tratando de definirnos a nosotras mismas. Hay mucha confusión en el mundo.

 

Hay mucha confusión en el mundo… esto me marcó, pensé en todas las historias que he leído o escuchado de chicas que la pasaron muy mal porque no supieron a quién acudir, o qué hacer cuando sintieron que podían ser lesbianas, pensé en lo duro que debió ser para las mujeres que vivieron cuando esto significaba cárcel, muerte, todas las mujeres que viven en lugares donde todavía es así, pensé en las mujeres que han sido violadas y/o asesinadas por aceptar y asumir su identidad sexual sin reprimirse y entendí que no es justo con ninguna de ellas ni conmigo tener que esconder esto.

 

Lo cierto es que nombrar las cosas sirve para ordenar el mundo, nos llamamos colombianos, españoles, latinos, católicos, niños, jóvenes, etc., todo para entender, para organizarnos; ser lesbianas o heterosexuales es solo un aspecto, una etiqueta más, no define nuestro trabajo, no define nuestro arte, ni si seremos buenas o malas madres, pero aceptarlo, poder llevar la etiqueta en alto y con letra legible es importante, lo carga de sentido, le pone cara, pasiones, le pone risas, principalmente, le pone historia.

 

En Barranquilla las lesbianas somos invisibles, faltan referentes, no digo que yo puedo ser uno, pero no voy a ir ocultando mi identidad sexual y negándome la posibilidad de ayudar a una chica que lo necesite, que quiera ser escuchada y tenga miedo. Yo no soy política ni me gusta la política y agradezco a aquellos que dedican sus esfuerzos a conseguirnos o mantener nuestros derechos civiles, pero yo creo que es importante visibilizar a través del arte, por eso quiero crear espacios donde esto se pueda hacer, si una chica escribe o dibuja porque otra chica la inspira, que pueda mostrarlo sin temores. Este es mi aporte, incitar a todas esas chicas que hay por allí a mostrarnos su arte, sus pensamientos, que tengan un espacio donde hacerlo.

 

Yo no tengo miedo de caminar por la calle de la mano de una chica, aunque la calle esté llena de gente, o de darle un beso en un restaurante o un bar que no sea gay, yo no tengo miedo de responder abiertamente y sin ambigüedades mi situación sentimental. A todos y todas nos resulta más fácil aceptar las minorías cuando alguien a quien apreciamos hace parte de una. Hay que ser valientes y decidirse a salir del armario, aún a sabiendas de las consecuencias que se puedan tener, no es por moda, o por irreverencia, es por todas esas personas que aún hoy, con tantos personajes de ficción y reales declarados homosexuales abiertamente y con la ONU protegiendo nuestros derechos sufren discriminaciones, tienen miedos y la pasan mal, es por un futuro libre de prejuicios hacia la homosexualidad.

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lun

25

jul

2011

Casa de muñecas

                                                                     Nuestro hogar se ha convertido
                                                                     en una casa de muñecas.

                                                                                               H. Ibsen

 

Debajo de la cama estaban las muñecas. Sentadas unas frente a otras, como si conversaran. Henrik las había guardado allí para que su padre no las viera. Esa era la única forma de jugar con ellas. A escondidas.

—Esta es Pilar, la de las trenzas doradas. Esta Margarita, con sus ojazos azules y esta Micaela, con su pucha de flores entre las manos.

Y así, el niño las llamaba de cualquier forma. En realidad nunca le interesó el nombre que tuvieran. Por eso se lo cambiaba todos los días. Y el lunes Micaela era Micaela, y el martes ya no era Micaela sino Jacinta.

—Lo importante no es su nombre. Lo importante es mirarlas o jugar con ellas cuando no hay nadie en casa.

Las muñecas eran un regalo de sus amiguitas de la escuela. Las mismas amiguitas que habían crecido junto a él y con las que había jugado por vez primera. Pero ahora era distinto, ya no volvería a ser el rey que tiene muchas novias, ni el médico que inyecta junto a la doctora.

Desde la noche en que sus padres, Helmer y Nora, discutieron en la sala, pero tan fuerte que él los escuchaba desde el cuarto, supo que tenía que olvidarse de sus amigas.

—Pero, míralo…si hasta parece una niñita. Siempre anda con las hembras. Nunca lo veo con trompos o corriendo con los demás varones—decía Helmer mientras caminaba de un lado a otro.

—Pero mi vida, nuestro Henrik es especial.

—Qué especial ni que especial— continuó el padre molesto— él tiene que ser un hombre, como yo, si no…. — y estuvo unos segundos con las manos en la cabeza—bueno no quiero ni pensarlo.

  1. ¿Y que vas a hacer entonces?
  2. Prohibirle que ande con tantas hembras…no quiero a nadie blandito en mi casa. ¡Que se vaya a jugar con  trompos y bolas!

Esa noche cuando Henrik vio a su papá entrar al cuarto tuvo miedo de que él fuera a pegarle,  aún se veía muy molesto. El niño tenía pensado decirle que sus amiguitas eran buenas y nunca lo maltrataban. Los varones eran diferentes, siempre estaban jugando de mano y dándose golpes, sin motivo.  Pero cuando lo vio así se arrepintió.

De todas formas el hombre no había ido a escucharlo sino a decirle que cambiara a las hembras por los trompos y las bolas.

Al otro día, bien temprano, el niño fue adonde los muchachos. Todos estaban sin camisa y llenos de polvo. Jugaban a pelota y cuando vieron a Henrik le dieron un guante para que trancara, pero fue por gusto porque la bola siempre se la caía de las manos y no pudo hacer ningún out. A la hora de batear fue mucho peor; si hasta se le zafó el bate y le hizo un chichón a Krogstad, el capitán del equipo.

 Ya todos estaban cansados de que fuera tan torpe y que el equipo perdiera por su culpa, así que, liderados por Krogstad, comenzaron a burlarse de él.

  1. Eres un flojo. Una niña podría hacerlo mejor que tú.
  2. Nunca había visto a nadie tan débil.
  3. Pareces una hembrita, eres inservible en este equipo.
  4. Vete a jugar a las muñecas….vete….vete.

Y todos los demás seguían burlándose. Hasta llegaron a cantarle “Henrito, Henrito, te compramos un vestidito”. Y él tuvo que volver a su casa. Más triste que antes.

Por eso prefería a las hembras. Ellas nunca se burlaban de él ni le decían niño flojo. Además no sudaban tanto y casi siempre se divertían con juegos sencillos: lápices de colores, libros o agujas de coser.

Esa misma tarde, cuando iba para su casa, vio como unas pequeñas se jugaban  con sus muñecas. Le pintaban los labios y le llenaban la cara de colores. Entonces supo quienes serían sus nuevas compañeras.

A la mañana siguiente, mientras los otros varones seguían con sus trompos y sus brincos sobre la hierba, él se fue a la casa de las amiguitas de su aula y a fuerza de ruegos le quitó sus muñecas. Y en dos por tres ya estaba  buscando donde esconderlas.

— Si papá las ve seguro me pelea mucho, mejor las guardo debajo de la cama.

Todas las tardes, al regresar de la escuela, se encerraba en su cuarto a jugar con sus nuevas amigas. Allí era feliz. Ya nadie se burlaba de él y además no estaba tan solo. Ahora Margarita era la doctora, Pilar la novia y Micaela le regalaba la pucha de flores. Pero ayer, cuando llegó de la escuela y las vio a todas tiradas en el piso  de la sala, supo que lo habían descubierto. Helmer estaba muy serio y Nora no hacía otra cosa que llorar.

—Pero es el colmo…primero con hembras y ahora esto…no….si no sé que clase de hombre eres— y mientras decía esto lo zarandeaba por los hombros. El niño de tan asustado que estaba no sabía qué decir.

Ante su silencio Helmer continuó:

—No me mires con esa cara. Las voy a botar a todas en la basura. ¿Quién te dijo que los hombres andan con muñequitas? — y en ese momento, indignado, cogió a Micaela por el brazo y la tiró contra la pared— con tantos juguetes que te compro, ¡ pero serás bobo!

A su hijo ya no le importaba lo que él decía. Sólo le preocupaba cómo había quedado Micaela después del golpe contra la pared. Así que salió disparado a cogerla pero su padre lo haló por la camisa.

— Mira…mejor vete para el cuarto y no salgas hasta que me acuerde que estás allí.

Henrik iba a contestarle pero Nora, todavía llorosa, lo tomó por las manos y lo condujo hasta su cama. Después salió sin dar tiempo a que su hijo le explicase nada. Allí, acostado y mirando el techo, el niño pensó que definitivamente ellos querían que se quedara solo: sin las niñas, los niños que no lo aceptaban, ni las muñecas. Por eso deseó con todas sus fuerzas convertirse en una, con el pelo amarillo, muy rizo, los ojos azules y un vestido de colores. Así podría estar en la basura. Con sus amigas. Y lo estuvo deseando toda la tarde hasta que, sin darse cuenta, se quedó dormido.

Por la noche, Helmer, fue para el cuarto pero no vio a su hijo por ningún lugar. Por el contrario, encima de la cama, encontró una muñeca con un vestido de colores, el pelo rizo y unos ojos muy azules. El hombre la cogió por el vestido y se quedó mirándola.

  1. Juh…parece que esta mañana se me quedó esta.

Entonces, y todavía molesto, fue para el cesto de la basura.

 

Eldys Baratute (Cuba)

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lun

25

jul

2011

El Angel Caido

ENTREGA I

 

By Lexa Miky-

 

Una noche cualquiera, en un rincón del mundo, en el pequeño cielo de lo recóndito… pueden verse a lo lejos las alas de los ángeles caídos estropeadas por el tiempo y la luz de sus ojos contrasta con la oscuridad de sus almas....


Yo encontré uno... era invierno, aquella vez camine entre el bosque y me perdí en la penumbra, encontré sus ojos… azules, azules como agua de menta, como los días serenos y felices de las montañas… como mi infancia...


Desde ese día voy cada noche a visitarle, atravieso los oscuros bosques y llego a las colinas nebulosas, donde en medio de la niebla habita ella... "Eila". Eila es una diosa de acero, que juega a tener corazón... es demonio de almas, tierno y encantador.... es un pequeño cachorro de león, de rojos cabellos y piel suave como melocotón... he tocado su piel... y me he quemado… he intentado enseñarle a querer y me ha defraudado...


Eila es mi oración profana… la oración que rezo cada noche de luna... es mi razón extraviada en las tundras de su concepción errada...


- Arlana...


Me llama, hace horas que he llegado, ella está en su escritorio sentada, aplicada cual hermosa doncella... mientras yo perdida en la locura de mi obediencia… no hago más que penar en ella... aunque ella no es doncella, siempre me lo reitera... ella es un demonio antiguo, un ángel bíblico que un gran pecado cometió...


- Arlana...


Es ella otra vez... al ver sus ojos me parece increíble creer, que todo el mal del que dice ser culpable, pudiera ser...


- Arlana… ¡¡¡DONDE ESTA MI AGUA MIEL!!!


- Voy.... eil… señorita eille"


¡¡dios!!... ella no es doncella… yo soy su doncella... soy quien cura sus alas, trenza su cabello, lleva su bebida a la cama... y después de cuarenta y tres mil millones de siglos de su llegada al planeta, sigue bebiendo agua miel.


Le he entregado la bebida, me he quedado a su lado contemplando su sueño, ya estoy acostumbrándome a la rutina, de cuidar de ella cada noche de luna... es mi pago por encontrarla... ser su doncella, su esclava, su vasalla... mi vida le pertenece, mas no mi alma.

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